Como muchos otros términos científicos actuales (gran explosión, supercuerdas, agujeros negros) el nombre de "materia oscura" es llamativo pero puede conducirnos a interpretaciones erróneas si lo tomamos textualmente. Es bien sabido que en nuestra galaxia existen enormes nubes de polvo interestelar, que bloquean la luz de las estrellas formando regiones oscuras. Pero esto no es "materia oscura". De hecho, detectamos al polvo justamente por el modo en que afecta a la luz de las estrellas. Además, si bien el polvo es opaco observado en luz "visible" (con un telescopio óptico, digamos), aparece brillante en imágenes infrarrojas tomadas desde satélites artificiales.
Tampoco hablar de "materia invisible" sería correcto. Por ejemplo, el gas interestelar (mayormente hidrógeno neutro) es invisible a nuestros ojos (y a los telescopios ópticos), pero emite ondas de radio detectables con radiotelescopios. Hoy en día ya no estamos limitados a la estrecha ventana de la "luz visible". Disponemos de todo tipo de instrumentos, tanto en tierra como en el espacio, capaces de detectar materia que emita desde ondas de radio hasta rayos gamma. Así y todo, seguiría faltando masa para explicar los movimientos de estrellas y galaxias, por lo que el nombre original de "masa faltante" parecería el más adecuado.
En todo caso, al decir "materia oscura" nos referiremos al sentido más amplio del término, es decir, no limitándonos a la luz visible sino abarcando todos los tipos de radiación electromagnética.
El Lado Oscuro de la Fuerza
En cuanto a qué es esta materia oscura o faltante, se presentan dos opciones básicamente distintas, aunque no excluyentes entre sí:
Está constituida por materia común y corriente, pero en formas que aún no pudimos detectar.
Es algún tipo de materia no convencional, que no emite ni absorbe luz, ni ninguna otra radiación detectable.Para el primer caso hay muchos candidatos, y varios grupos de investigadores en todo el mundo están realizando campañas intensas para encontrarlos. Con detectores infrarrojos se han descubierto enanas marrones, demasiado grandes para ser planetas, pero demasiado chicas para brillar como estrellas. El telescopio espacial Hubble permitió también descubrir numerosas enanas blancas (un tipo de "cadáveres estelares") y enanas rojas (verdaderas estrellas pero mucho más débiles que el Sol) antes indetectables. Además de estrellas enanas de todos los colores, otros relevamientos con distintas técnicas están revelando materia en toda una variedad de formas antes nunca "vistas", pero el resultado parece indicar que su masa sumada sería aun insuficiente para dar cuenta de toda la materia oscura.
La segunda opción involucra un problema adicional. Cuando dejamos atrás las galaxias y cúmulos de galaxias para evaluar globalmente al Universo, las teorías cosmológicas más aceptadas no encajan ni de casualidad con la densidad de materia observada. Intentando arreglar esto, se sugiere que sólo estaríamos viendo, como máximo, el 1% de toda la masa del Universo. De no ser así, no hay forma de explicar las propiedades actuales de éste. Peor aun, sólo una pequeña fracción de toda la masa del Universo estaría en forma de materia ordinaria (estrellas y sus remanentes, gas y polvo, planetas). Para el resto se postulan todo tipo de candidatos: neutrinos, axiones, monopolos, cuerdas cósmicas, racimos de quarks, y una larga lista de entidades exóticas, la mayoría de ellas pobremente conocidas o apenas imaginadas. Por tratarse de materia no convencional, que no absorbe y emite radiación electromagnética (luz, ondas de radio, etc.) como la materia "normal", su detección parece fuera de nuestro alcance por el momento, aunque podríamos acotar los candidatos con mejores teorías de formación y evolución de galaxias.
El hecho es que tanto astrofísicos teóricos como observadores parecen converger en una conclusión perturbadora: la mayor parte de la masa del Universo no se puede ver, y, lo que es peor, ni siquiera se sabría de qué está compuesta. Para complicar aun más las cosas, en los últimos años ha resucitado la constante cosmológica, un término que Einstein había agregado a sus ecuaciones y luego desechó, arrepentido, porque no parecía tener ningún sentido físico. Esta constante implica una fuerza repulsiva, de origen desconocido, capaz de acelerar la expansión del Universo (independientemente de cuál es su densidad), y las últimas mediciones de supernovas lejanas parecen justamente indicar una aceleración. Debido a la relación entre energía y masa establecida por la teoría de la relatividad, esta fuerza, ya sea que provenga de la constante cosmológica o de otro origen, jugaría un papel similar al de la materia oscura. Por ello recibe el nombre (tenebroso aunque poco original a esta altura) de "energía oscura". Como vemos, el Universo ha caído en poder de Lord Darth Vader, el personaje siniestro de Star Wars, cuyo nombre, dicho sea de paso, suena muy parecido a dark matter (materia oscura, en inglés).
Está constituida por materia común y corriente, pero en formas que aún no pudimos detectar.
Es algún tipo de materia no convencional, que no emite ni absorbe luz, ni ninguna otra radiación detectable.Para el primer caso hay muchos candidatos, y varios grupos de investigadores en todo el mundo están realizando campañas intensas para encontrarlos. Con detectores infrarrojos se han descubierto enanas marrones, demasiado grandes para ser planetas, pero demasiado chicas para brillar como estrellas. El telescopio espacial Hubble permitió también descubrir numerosas enanas blancas (un tipo de "cadáveres estelares") y enanas rojas (verdaderas estrellas pero mucho más débiles que el Sol) antes indetectables. Además de estrellas enanas de todos los colores, otros relevamientos con distintas técnicas están revelando materia en toda una variedad de formas antes nunca "vistas", pero el resultado parece indicar que su masa sumada sería aun insuficiente para dar cuenta de toda la materia oscura.
La segunda opción involucra un problema adicional. Cuando dejamos atrás las galaxias y cúmulos de galaxias para evaluar globalmente al Universo, las teorías cosmológicas más aceptadas no encajan ni de casualidad con la densidad de materia observada. Intentando arreglar esto, se sugiere que sólo estaríamos viendo, como máximo, el 1% de toda la masa del Universo. De no ser así, no hay forma de explicar las propiedades actuales de éste. Peor aun, sólo una pequeña fracción de toda la masa del Universo estaría en forma de materia ordinaria (estrellas y sus remanentes, gas y polvo, planetas). Para el resto se postulan todo tipo de candidatos: neutrinos, axiones, monopolos, cuerdas cósmicas, racimos de quarks, y una larga lista de entidades exóticas, la mayoría de ellas pobremente conocidas o apenas imaginadas. Por tratarse de materia no convencional, que no absorbe y emite radiación electromagnética (luz, ondas de radio, etc.) como la materia "normal", su detección parece fuera de nuestro alcance por el momento, aunque podríamos acotar los candidatos con mejores teorías de formación y evolución de galaxias.
El hecho es que tanto astrofísicos teóricos como observadores parecen converger en una conclusión perturbadora: la mayor parte de la masa del Universo no se puede ver, y, lo que es peor, ni siquiera se sabría de qué está compuesta. Para complicar aun más las cosas, en los últimos años ha resucitado la constante cosmológica, un término que Einstein había agregado a sus ecuaciones y luego desechó, arrepentido, porque no parecía tener ningún sentido físico. Esta constante implica una fuerza repulsiva, de origen desconocido, capaz de acelerar la expansión del Universo (independientemente de cuál es su densidad), y las últimas mediciones de supernovas lejanas parecen justamente indicar una aceleración. Debido a la relación entre energía y masa establecida por la teoría de la relatividad, esta fuerza, ya sea que provenga de la constante cosmológica o de otro origen, jugaría un papel similar al de la materia oscura. Por ello recibe el nombre (tenebroso aunque poco original a esta altura) de "energía oscura". Como vemos, el Universo ha caído en poder de Lord Darth Vader, el personaje siniestro de Star Wars, cuyo nombre, dicho sea de paso, suena muy parecido a dark matter (materia oscura, en inglés).


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