Admiradores de Hitchcock, de Ford y de tantos otros directores, estos jóvenes proclaman la grandeza del cine americano, del que destacan el carácter “anti-intelectual” de sus westerns y de sus musicales. Pero frente a la rígida organización de los estudios de Hollywood, estos jóvenes plantean nuevos métodos de producción, con presupuestos muy reducidos, que les permiten acceder a la industria por sus propios medios.
En los años cuarenta, el cine francés contaba con dos tipos de cienastas y obras, según la crítica vertida en Cahiers de Cinema: los directores del cine de qualité, que los críticos despreciaban en ese momento, y los autores más personales e incluso marginales (caso de Jean Renoir, Jacques Tati, Max Ophüls, Melville…), que sí tendrían el respeto de los cineastas de la Nouvelle Vague. Por otra parte, el cine francés tampoco experimentaba en esos momentos una renovación estética, como sucedía con el neorrealismo en Italia, así que empieza a sentirse una necesidad de cambio.
A esta situación se suman otra serie de factores que tienen que ver con la aparición, a finales de los 50, de la Nouvelle Vague:
A.- La eclosión en Europa y Latinoamérica de un nuevo cine, al que, en cierta medida se adelanta la Nouvelle Vague,con reivindicaciones similares: ruptura expresiva con el canon clásico, historias basadas en la realidad y, en gran medida, situados al margen de los procesos industriales establecidos. [Recordad los datos ofrecidos en la página de introducción a estos nuevos cines*
B.-La importancia de la Cinemateca, con un fuerte apoyo estatal, surgida en 1946 y que es foco de debate y reflexión sobre cine, -incluido el norteamericano-, y publicaciones como Cahiers du Cinéma que surge en 1951, dirigida porAndré Bazin, revista emblemática y refugio de los cinéfilos que habrían de ser directores significativos del movimiento. [Acceso a los Cahiers du Cinemá hoy, en castellano, tenéis en "enlaces"]
C.-El cine norteamericano. Curiosamente y a la vez que rechazan el cine de calidad, valoran los cineastas de laNouvelle Vague el cine comercial estadounidense de Alfred Hitchcock o John Ford, porque confirman su teoría de que el autor de la película es solamente el director, que logra plasmar su personalidad a pesar de las presiones e influencias del sistema de estudios.
No debemos olvidar que los cineastas que formarán este movimiento son muy heterogéneos por lo que cabe distinguir, al menos, una línea más experimental en la que colocaríamos los nombres de Jean Luc Godard, Alain Resnais, o Jacques Rivette, y otra más centrada en la renovación temática y empleando recursos más clásicos donde situaríamos a François Truffaut (de quien vimos Los 400 golpes), Claude Chabrol (recordad que tuvisteis quesobreimpresionar su nombre en la práctica de edición), Eric Romher o Louis Malle (del que vimos Ascensor para el cadalso)
Esta misma idea refleja, en una entrevista, la cineasta Agnès Varda, para algunos, la abuela del grupo:
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